Cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios.


ACOMPAÑAR ES UN ACTO DE AMOR

ACOMPAÑAR ES UN ACTO DE AMOR

Hace un tiempo me invitaron a un viaje de fin de semana. Dije que no, porque esos días, mi hijo estaba conmigo.

Cuando lo conté, algunas personas me dijeron: “Pero dejalo con los abuelos, no te postergues”, “Andá, disfrutá”. Y sí, claro que disfruto... pero también elijo.

Hoy mi hijo no representa una postergación para mi vida. Estoy activa, creando, trabajando, haciendo mucho de lo que quiero. Solo que, ese fin de semana, elegí estar donde sentía que era más importante estar.

Un hijo es un vínculo, no un obstáculo. Y mi límite termina donde empieza el suyo.

Venimos de semanas movilizantes, y estar presentes también es una forma de cuidar.

La invitación que me hago —y quizás te quieras hacer— es a revisar cuántas veces miramos el mundo solo desde nuestra adultez. Los niños no tienen aún las herramientas que nosotros sí. Por eso, más que adultocentristas, tal vez sería más sano ser un poquito más niñocentristas. Porque acompañar también es un acto de amor… y de conciencia.

Melina.-