CUANDO AMAR DEMASIADO TE JUEGA EN CONTRA
A veces siento que mi capacidad de amar es mi mayor don. Pero también, mi mayor debilidad. ¿Te ha pasado? Esa capacidad de dar sin medir, de entregarte sin condiciones, puede parecer un súper poder. Y lo es… hasta que deja de serlo. Hasta que, sin darte cuenta, te pones en lugares donde no deberías estar. Lugares que no te hacen justicia.
A mí me pasa. Esa entrega incondicional me lleva, más de lo que quisiera admitir, a caer en la inmadurez. A postergar mis necesidades. A dejarme en último lugar.
¿Sabes lo irónico? Lo hacemos porque creemos que eso es amor. Pero, ¿es realmente amor si me pongo en segundo plano? ¿Si me pierdo a mí misma en el proceso? No es fácil darse cuenta. Porque el amor incondicional es hermoso… pero también es un arma de doble filo. Y no te estoy diciendo que dejes de amar (¡ni loca!). Lo que digo es que el amor también necesita límites. Necesita saber decir “hasta aquí”. Necesita incluirte a ti misma en el trato.
Yo aún lo estoy aprendiendo. No te voy a mentir: hay días en que me doy cuenta de que me estoy olvidando de mí otra vez. Pero también hay días en los que elijo diferente. En los que digo: “Hoy me toca a mí”. Y eso, amiga mía, es amor verdadero. Amor completo. Así que si tú también sientes que tu capacidad de amar a veces se te vuelve en contra, hazte esta pregunta: ¿Estoy amando a los demás como me amo a mí misma? ¿O estoy dejando mi amor propio en el camino?
Recordatorio: Porque cuando tú estás bien, todo empieza a florecer a tu alrededor.
Un abrazo enorme. Melina.-